Mi padre era una buena persona, incapaz de hacer daño a nadie. Era muy sensible, y con las personas más débiles más todavía.
Era un tío de negocio. Un tío que le gustaba comprar y vender. Todo lo que tuviese apertura al mundo le gustaba. De hecho, yo creo que a mi padre le gustaba el camión sobre todo porque le abría más al mundo. Dentro de su inquietud era para él una herramienta que le abría a conocer más gente, a conocer gente diferente.
Bueno, mi padre era un disfrutón. Le gustaba disfrutar mucho de las relaciones personales, con todo lo que conlleva.
Tenía el punto de negociante y de emprendedor. Mi abuelo era un hombre de la calle y tenía facilidad para relacionarse y para saber de quién se tenía que fiar y de quién no se tenía que fiar e ir con soltura por la vida.
Tenía muy buenos amigos y estaba muy comprometido con su familia. Era muy responsable.